Quizá en estos momentos te sientes atraído por la meditación y te preguntas cómo narices empezar a meditar. Hay tanta información en internet y otros medios que resulta abrumador. ¿Deberías hacer meditaciones guiadas?, pero, en ese caso ¿de qué tipo? ¿Transcendental? ¿budista? ¿zhen? ¡Es que las hay de todo tipo! Para pedirle al universo, para la abundancia, para eliminar pensamientos negativos, para atraer el amor, para dormir bien y profundo… aaaahhhggggt ¡Qué locura!

LA PREGUNTA ADECUADA.

Ok, relax, vamos a tranquilizarnos. Te propongo hacerte otra pregunta distinta.

Para que quieres meditar?

Puede parecer una simpleza pero es importante calibrar el para qué cuando se trata de meditación. Hay quien se empieza a interesar por la meditación porque cree que sus beneficios le ayudarán a resolver sus problemas, los cuales normalmente son:

  • Ansiedad
  • Estrés
  • Preocupación constante
  • Estado emocional descontrolado
  • Insomnio
  • Dolores musculares debido a la tensión
  • Etc

Y claro que sí, no digo lo contrario, la practica de la meditación puede conducirte a ciertos beneficios que como efecto te liberen de algunas cargas que te atormentan. Sin embargo, y aquí viene lo que «a priori» puede ser más desalentador, la meditación no es la solución a tus problemas. Es tan solo una herramienta que te ayuda a recorrer un camino profundo de introspectiva con más agilidad y fluidez.

¿HERRAMIENTA? PERO, ¿QUÉ ESTÁ DICIENDO USTED?

Para entender esto mejor, voy a utilizar una metáfora que se me acaba de ocurrir. Si quieres cavar un agujero en un descampado lleno de tierra, piedras y todo tipo de impurezas, podrías plantearte hacerlo con tus manos. En este caso, será un proceso lento, arduo y poco agradecido. Te dolerán las manos y habrá piedras que te cueste sacar del camino para seguir cavando. Sentirás cansancio y es posible que termines rindiéndote a medio camino y dejando el agujero a medio cavar, o incluso lo tapes y tardes años en volver a intentarlo. Ahora bien, imagina que te doy una pala, la cosa cambia ¿verdad? Ahora, aunque el trabajo siga sin ser fácil, puedes avanzar con mayor fluidez y cavar más hondo, llegar más lejos de lo que llegabas con tus manos.

Eso mismo ocurre cuando elegimos emprender un viaje al interior de nuestro ser, cuando nos hemos determinado a responsabilizarnos de lo que pensamos, sentimos y hacemos a un nivel superior. Ya no valen las excusas, ya no nos sirve culpar al mundo exterior y las circunstancias de nuestra desdicha, hemos decidido que vamos a mirar dentro para entender con claridad lo que ocurre. Ya lo dice la filosofía budista, una de las causas del sufrimiento humano es la ignorancia y solo con la sabiduría podemos liberarnos de ese sufrimiento.

Pues eso, a cavar, a darle caña a ese viaje al centro de tu ser. Eso sí, tu eliges si cavar con tus manos o si utilizar una herramienta como la meditación. Evidentemente, como en el agujero de la metáfora, en tu interior también hay piedras e impurezas.

¿QUIÉN TE DIJO QUE SERÍA FÁCIL?

Ay, amigo, el viaje a tu interior no será fácil, pero si será exactamente lo que necesites y requieras. Actualmente, la meditación se ha convertido en todo un negocio donde encontramos infinidad de variaciones que se nos ofrecen. Se adorna y se emperifolla, parece una práctica milagrosa donde puedes incluso atraer todo ese éxito y riqueza que deseas, esa abundancia de la que todo el mundo habla. Hasta la foto que te puse más arriba con esa chica meditando en un entorno idílico vistiendo una especie de traje semitransparente nos evoca a querer meditar y saber más de eso que queda tan chic y tan moderno. ¡Moderno dice! es curioso que lo veamos así cuando la meditación es una práctica milenaria que nada tiene que ver con el dinero, el negocio ni el marketing.

Seré claro porque tengo la creencia de que hay cosas que es mejor decirlas sin tapujos: si estás pensando en empezar a meditar para lograr o materializar algo, persiguiendo un beneficio, una meta, lo siento, es muy probable que no lo consigas.

La meditación es un estilo de vida, es una elección personal hacia una vida consciente, una vida centrada en el presente, en el aquí y el ahora. La meditación no es un acto que te conduce a un resultado, no hay resultado, hay efectos, consecuencias, que es muy distinto. Es un camino que te acompaña siempre, que no tiene un fin ni una meta, es otra forma de vivir la experiencia en este plano que es la Tierra.

Puede que estés pensando: «Uy, ¿qué está diciendo este tío? ¿cómo que no se consigue algo? pues yo después de meditar me siento mucho más relajado y tranquilo». Por supuesto, no me entiendas mal, habrá beneficios de la meditación que incluso puedas notar inmediatamente después o durante la práctica. Pero eso no es un fin, es una consecuencia. Insisto y aclaro, perseguir algo y buscar metas con la meditación no es más que otra triquiñuela de tu ego. Nuestro ego siempre quiere encontrar explicación a todo, racionalizar cada pequeño suceso de la vida, identificarse con lo que se propone y así seguir reforzando la idea de identidad, la idea del yo, yo, y más yo.

DOS FORMAS DE PRACTICAR

Digamos que existen dos tipos de práctica y, si estás planteándote comenzar a utilizar esta herramienta para ese sendero al centro de tu ser, es interesante que sepas esto:

Practica formal

Esto es básicamente cuando adoptas una postura estática (sentado en una silla, en el suelo, en loto, tumbado, etc) y conscientemente trabajas en convertirte en el observador de tu mente. Así de sencillo y complejo al mismo tiempo.

Hay quien cree que meditar es dejar la mente en blanco, pero eso sería ya el Nirvana o la muerte. Al sentarte a meditar y convertirte en un espectador externo de lo que ocurre en tu interior vas a comenzar a aprender sobre ti mismo lo que no te puede enseñar nada ni nadie externamente. Vas a entender mucho más sobre tus sufrimientos, tus obsesiones, sobre el comportamiento de tu ego y las idas y venidas de tus pensamientos. Hay muchas maneras de hacer esto, por ejemplo: centrar tu atención en tu respiración, en tu cuerpo, en manifestar amor hacia ti mismo y los demás, etc. Al final de lo que se trata es de ejercitar la fuerza de tu consciencia. Al tratar de centrar tu atención, como es lógico, tu mente, acostumbrada a una hiperactividad, intentará descentrarte por todos los medios. Y tú, como mero observador, en lugar de forzar la situación y frustrarte, lo mejor que puedes hacer es ser compasivo, entender que no eres tus pensamientos, darte cuenta de que te han descentrado y, simplemente, volver a llevar tu atención dulcemente a tu respiración o lo que fuera que elegiste.

La meditación caminando también se consideraría una práctica formal. Al final del post os dejaré un vídeo sobre esto.

Practica informal

Ahora vas a entender lo que dije sobre la meditación como estilo de vida. La práctica informal no se aleja mucho de la anterior. Se trata sencillamente de hacer aquello que estés haciendo centrado únicamente en eso que estás haciendo. Te pongo un ejemplo muy común para explicar esto.

Comer: sí, parece loco, pero se puede meditar comiendo. Puedes hacer la prueba. La próxima vez que vayas a comer tu lunch o cena, deja a un lado las distracciones externas como TV o el móvil y siéntate a solas a comerte la comida que has preparado. Igual que en la práctica formal, aquí no se te exige nada en especial, solo comer. Cuando digo comer me refiero a que estarás poniendo toda tu atención en cada acción que esto desentraña. Los movimientos de tus manos al utilizar el tenedor, las diferentes sensaciones en tu boca, los sabores, el masticar despacio y lo suficiente para tragar, el acto mismo de tragar, etc. Y lo mismo, cuando aparezca un pensamiento, nos daremos cuenta de que ha llegado, le daremos la bienvenida, y volveremos tranquilamente a centrar la atención en lo que estamos haciendo en ese momento.

Esto lo puedes hacer mientras friegas los cacharros, trabajas, te duchas, lees un libro, haces deporte, en definitiva, puedes llevar a cabo tu práctica informal con absolutamente todo lo que sea que estés haciendo.

CONCLUSIÓN FINAL

Como ya te he comentado, meditar no es una práctica milagrosa que te conducirá a la más absoluta plenitud y felicidad y eliminará tu estrés y ansiedad. No te convierte en un ser místico y espiritual incapaz de enfadarse, alterarse y sufrir. Pero si será tu mejor aliada para esa expedición a tu interior. Es esa herramienta que podrás utilizar en tus propósitos de auto conocimiento e introspección. Es como esa amiga de la que te puedes fiar porque sabes que es pura y sincera, algunas veces te mostrará y dará mensajes que te resulten desagradables y otras veces todo lo contrario. Tal y como te indico, es una amiga, quizá tu mejor amiga en el camino, todo lo que te traiga es simplemente lo que necesitas en esa evolución y crecimiento interior. Es ese nexo con el momento presente y la sabiduría. Es la llave a la puerta de la aceptación de la realidad tal y como es, sin juzgar, sin etiquetar, sin rechazo ni aversión.

Pero eso sí, querido amigo, el trabajo lo tienes que realizar tú. Piensa algo, el hecho de que te entregue unas mancuernas no significa que vayas a definir tus músculos y ponerte cachas. Las mancuernas son la herramienta, el resto del trabajo lo haces tú, con todo lo que implica; constancia, alimentación, implicación, etc.

SI ESTÁS EMPEZANDO A MEDITAR…

Te dejo un par de vídeos muy útiles si estás comenzando a utilizar esta herramienta. En uno hablo de la meditación caminando, te recomiendo que vayas al vídeo original en youtube o a mi instagram para leer el texto donde te explico como llevarla a cabo.

El otro es una meditación guiada. Al principio, las meditaciones guiadas puedes ser de gran ayuda para que nos adentremos en la práctica y la entendamos un poquito mejor. Con el tiempo, tú mismo desarrollarás tu mejor método de meditación.

 

 

Un fuerte abrazo

Víctor

 

 

 

 

 

5 CLAVES PARA LANZARSE AL VEGANISMO

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