¡La paciencia! ¡Es la madre de todas las ciencias!. Eso solía decir, valga la redundancia, mi madre. Tengo esta frasecita grabada a fuego y podría incluso decir que mi madre la soltaba muy a menudo, pero claro, ¿por qué será? Está claro, porque siempre he sido un impaciente.

Pero bueno, vamos a ir más allá, hay personas que como yo son más impacientes por naturaleza y otras que cada vez se están volviendo más impacientes sin tener ni siquiera consciencia de ello. ¿y eso?

¿qué nos hace ser tan impacientes?

Pues eso es indudablemente a causa del ritmo de vida que lleva nuestra sociedad. Vivimos en un mundo de recompensas rápidas. Tenemos «fast food», «fast fashion», transportes cada vez más rápidos, recetas rápidas, aplicaciones para ligar sin salir de casa y fornicar de forma exprés, redes sociales donde nos enteramos de todo al momento, en directo si se tercia, en definitiva, ¡una locura de las grandes!

Y claro, lo que sucede es que a personas que como yo, que somos impacientes de serie, si le sumamos este ritmo frenético en el que parece que esperar pacientemente a que las cosas fluyan se ha pasado de moda, nos convertimos en auténticos cagaprisas impacientes de campeonato.

Pero la realidad es que por mucho que parezca que podemos tenerlo todo cuando y como queremos, la vida sigue un curso natural que está más bien ligado a las leyes del universo y no a las del estresado y frenético mundo que habitamos. Luchar contra esas leyes es alejarnos de vivir en el presente.

Os cuento mis últimas reflexiones, aunque sea coach certificado y me dedique a acompañar a las personas en su crecimiento personal y espiritual, también necesito recibir un proceso de coaching de vez en cuando. Me encuentro en medio de un proceso con una compañera coach maravillosa y en la última sesión estuve indagando precisamente este tema. Se me ocurrió una metáfora para describir como funciona mi impaciencia.

navegando por el mar de la vida

Me encuentro navegando por el mar y voy subido en una barca que tan solo tiene un remo y medio, el medio era un remo pero por el camino se partió. Hay oleaje y movimientos naturales de las mareas que no dependen de mí, sin embargo, pese a la bravura del mar y mi falta de herramientas, me empeño en remar con todas mis fuerzas para avanzar y llegar a un destino. Me quedo sin energía y lo peor de todo es que no logro avanzar más de lo que se puede.

¿Qué me estoy perdiendo? básicamente, en ese intento por forzar las circunstancias, por creer que puedo controlarlo todo y adelantar lo que deseo que ocurra ya, me pierdo todo lo que hay a mi alrededor. Toda la belleza del camino pasa desapercibida a mis ojos al estar tan focalizado en aquello que me genera impaciencia. El paisaje, el horizonte, delfines, ballenas, yo que sé, lo que sea que el mar de la vida pueda aportarme.

Y la peor consecuencia… desconectar del presente y caer un poquito en ese piloto automático que me aleja de mi consciencia.

¿A dónde quiero llegar con esto? Mi conclusión final fue que en el mar de la vida contamos con lo que contamos, si es un remo y medio, es un remo y medio, y que las circunstancias que se nos presentan aleatoriamente están fuera de nuestro control. Es decir, es mucho más productivo y saludable para nosotros navegar por la vida al ritmo que nos sea posible, sin prisa, sí, sin pausa, también, pero sin pretender controlar lo que está fuera de nuestro área de influencia y asumiendo que hay asuntos que llevan su tiempo… y está bien, es correcto.

Al fin y al cabo en el camino está la dicha y la alegría, el camino es el presente, aquello que debemos abrazar para lograr vivir de verdad, conscientemente y llenos de luz y armonía.

De modo que la próxima vez que la impaciencia ensombrezca tu experiencia de vida recuerda esto. Puedes hacer lo que puedes hacer y a partir de ahí, si ya has abarcado aquello que está bajo tu área de influencia, solo te queda ser paciente y sobre todo, lo más importante, confiar en la vida y en tus propias capacidades.

Espero de corazón que esta pequeña reflexión sea de ayuda y puedas aplicarla para esos momentos en los que la impaciencia se pone pesadita.

Un fuerte abrazo.

Víctor

5 CLAVES PARA LANZARSE AL VEGANISMO

*Tus datos están a salvo conmigo conforme al RGPD, debes leer y aceptar mi Política de Privacidad y esta es la información que debes saber: Los datos de carácter personal que me proporciones rellenando el presente formulario serán tratados por Víctor Mondejar como responsable de esta web, siendo: la Finalidad: el envío de la información solicitada y suscripción a mi lista de emailmarketing. La Legitimación: es gracias a tu consentimiento. Destinatarios: Tus datos serán guardados en WebEmpresa, Active Campaign y Gmail, mis proveedores de hosting,emailmarketing y email.  Podrás ejercer Tus Derechos de Acceso, Rectificación, Limitación o Suprimir tus datos en hola@victormondejar.com. Para más información consulta mi Política de Privacidad.

Minicurso 3 Experiencias de autoconocimiento b

Minicurso

3 Experiencias de autoconocimiento

*Tus datos están a salvo conmigo conforme al RGPD, debes leer y aceptar mi Política de Privacidad y esta es la información que debes saber: Los datos de carácter personal que me proporciones rellenando el presente formulario serán tratados por Víctor Mondejar como responsable de esta web, siendo: la Finalidad: el envío de la información solicitada y suscripción a mi lista de emailmarketing. La Legitimación: es gracias a tu consentimiento. Destinatarios: Tus datos serán guardados en WebEmpresa, Active Campaign y Gmail, mis proveedores de hosting,emailmarketing y email.  Podrás ejercer Tus Derechos de Acceso, Rectificación, Limitación o Suprimir tus datos en hola@victormondejar.com. Para más información consulta mi Política de Privacidad.

¡Abrir WhatsApp!
1
¿Alguna duda o pregunta? ¡Escríbeme!
¿Alguna duda o pregunta? Envíame un mensajito y estaré contigo a la mayor brevedad.