¡Bienvenido!

Hoy tengo el testimonio de 5 personas muy especiales, 5 valientes que se ataron la manta a la cabeza y decidieron agarrar el volante fuertemente para adentrarse en una carretera a lo desconocido, abrazaron la incertidumbre y se atrevieron a vivir la vida que deseaban. Rompieron moldes establecidos y se atrevieron a cuestionarse las creencias que el sistema implanta en nosotros.

Me siento muy identificado con sus historias, y esto es porque yo también sentí el llamado interior que me gritaba desesperadamente que diera un volantazo. En mi vida, había alcanzado todo aquello que se suponía que representaba el éxito en la sociedad actual:

Un trabajo estable en una súper empresa con una nómina de 2.300 euros mensuales más un sustancioso bonus anual, piso propio, coche e incluso una pareja.

Tenía tanto dinero como deseara para mi ocio (fiestas, salidas con los amigos, cenas, taxis, etc), podía pegarme grandes viajes en mis vacaciones y todo ello respaldado en la ilusoria seguridad que un contrato indefinido te aporta. Pero no era feliz. Vivía sumergido en un estado latente de insatisfacción que poco a poco se transformaba en depresión. Intentaba llenar ese vacío con hábitos poco saludables y utilizando el frenetismo de la vida moderna para no tener que parar, para no mirar dentro.

Me daba miedo, terror, sabía que mirar dentro significaría enfrentarme a la verdad. Pero llegó un punto en el que no tuve alternativa, era o eso, o vivir en un sufrimiento que se sostenía a través de unas creencias colectivas e inculcadas que no me representaban.

¡Se acabo! me dije. ¡Hasta aquí hemos llegado! Y tomé las riendas. Empecé a escucharme con el corazón y a darme lo que mi verdadero ser anhelaba y necesitaba. Me desprendí de hábitos destructivos y creencias inculcadas, fue un proceso complicado, doloroso, pero también, maravilloso. ¡Me estaba conociendo a mi mismo por primera vez! Fue un placer conocerme, ¿Dónde me había metido durante tanto tiempo? ¿Por qué había abandonado a mi niño interior por el camino a la vida adulta?

Así que ahorré durante casi un año para después dejar mi trabajo y emprender un viaje en solitario a miles de kilómetros de mi trocito de planeta habitual. El viaje no solo representaba un desplazamiento en avión a otro continente, sino una verdadera expedición al interior de mi ser, sin interferencias externas, sin apoyos, como se suele decir ¡solo ante el peligro!

De repente no tenía la seguridad del trabajo que tanto había luchado por conseguir, ni un sueldo, ni nada de lo que se supone que representa el éxito y, sin embargo, sentía que por primera vez era abundante y exitoso. Aprendí el significado de la palabra libertad y decidí que nunca más caería preso de un sistema que nos quiere esclavos, ignorantes y con baja autoestima. Me planté, y eso da miedo, mucho miedo. Aún así descubrí que atravesar el miedo es una experiencia reveladora.

Viajé, hice un retiro de meditación budista, escribí el libro que llevaba deseando crear durante tantos años y me formé como coach en una escuela maravillosa. Conocí personas que parecían haber estado esperando su momento para aparecer en mi vida, tanto ellos en la mía como yo en la suya, y por fin, pese a que el coronavirus interrumpiera mi viaje y me hiciera volver a casa apresuradamente, descubrí lo que es vivir con propósito.

Si mi historia te ha despertado curiosidad, te dejo el enlace a mi libro: Ponte a meditar, maricón.

En este libro me arranco la piel para mostrarte un camino de dolor, insatisfacción, desesperación que culmina con una segunda oportunidad, con empoderamiento y con entendimiento profundo.

Y ahora sí que sí, paso a mostraros el testimonio de mi súper colaboradores, no os dejará indiferente y estoy seguro de que os tocará el corazón.

 

 

 

Siempre he creído que hay que ir a por tus sueños, acercarse poco a poco y dejarse guiar por aquello que vibra dentro de uno mismo o de una misma. Y eso es justo lo que hice hace 13 años y lo que sigo haciendo hoy en día a pesar de las dificultades.

Como te contaba, comencé hace 13 años. En esos momentos yo me encontraba terminando unos estudios a los que llegué por casualidad, ya que cuando salí de bachillerato no tenía ni idea de lo que quería hacer con mi vida. Lo único que tenía claro es que quería ayudar a otras personas, pero a partir de ahí, nada más. Y me vi envuelta estudiando nutrición. Una nutrición bajo mi punto de vista con bastantes limitaciones.

De igual forma me encontraba trabajando, siendo la encargada de una tienda de ropa grande, en Parque Sur (si eres de Madrid lo conocerás, por que es uno de los centros comerciales más grandes que hay por allí), ganando con 18 años bastante dinero.

Por otro lado, acabada de comprarme una casa, que aunque sabía que no quería vivir en Madrid, pues bueno, por si acaso, ya la tenía.

En todo esto conocí a mi actual pareja y un fin de semana fuimos a visitar a unos amigos a Extremadura, la zona de La Vera. Cuando vi aquel lugar me pareció maravilloso, preciosísimo. Puro campo, con sus gargantas, bosques… Muy bien, pues tengo que confesarte que en cosa de un mes nos compramos una casa para rehabilitar, y en un par de meses decidimos venirnos a vivir a La Vera.

Te podrás imaginar… dejé mis estudios, vendí mi casa, dejé mi trabajo fijo con el que tenía “solucionada la vida” y dejé a todos mis amigos y familia. Tengo que confesarte que a mi familia casi le da un “telele”. No estaban de acuerdo con aquella decisión que había tomado  y mi madre dejó de hablarme. Por suerte, mi padre aún no estando de acuerdo, me apoyó. Ellos pensaban que estaba loca, dejando un trabajo, vendiendo mi casa, dejando todo lo que había conseguido y se “debe” de hacer, porque me “hacía feliz” irme a vivir al medio del campo. Mis amigos igualmente me decían que donde iba, de qué iba a vivir… En fin, fue un choque grande.

Fue una decisión un tanto difícil, pero creo que debido a la edad que tenía y a que era muy, pero que muy impulsiva, no tuve miedo. Supe que era lo que tenía que hacer, lo que realmente me hacía feliz y por ese motivo me tiré al barro. Te seré sincera, hoy en día probablemente me daría mucho miedo, y me daría quizás más que miedo, mucha pereza. Pero sin duda lo haría una y mil veces.

Dentro de ti sabes que hay algo que te empuja, que te dice que esa no es la vida que quieres llevar. Que aunque te adaptes no es lo que te hace feliz. Y eso, es lo que te hace dar el paso a pesar de lo que pueda ocurrir. ¿Sabes? Yo tenía confianza total en que las piezas del puzle se irían colocando poco a poco.

Estuve unos meses compartiendo casa con unos amigos, una casa que nos dejó un vaquero en medio del campo. Una casa pequeña y cochambrosa. Una casa que cuando vino después de dos años mi familia, casi se muere del disgusto. Nosotros la apañamos, y tengo que decirte que aunque pequeña y desbaratada, yo era muy feliz. Abrir la puerta y encontrarme con la naturaleza, respirar… a 5 minutos de la garganta… Era una felicidad máxima.

En todo este proceso tuve a mi hijo y pasé pasé una depresión postparto. De repente en ese tiempo perdí toda mi felicidad, no entendía muy bien que es lo que me pasaba. Me sentía muy culpable de tener un bebé y no querer estar con el. Estaba literalmente desquiciada, no dormía, aunque eso sí, de cara a la galería… no se enteró nadie, con lo que eso me lo “comí” yo sola. Fue una época dura, muy dura, pero gracias a la cual hoy estoy en el lugar correcto.

Comencé a trabajarme, a ir a terapia y me cambió la vida. Conecté con mi pasión, con lo que me hace feliz, con lo que me hace vibrar… A partir de ese momento seguí trabajándome a mi misma y comencé a formarme.

No te voy a negar que el camino en ocasiones ha sido muy duro, pero lo que si te puedo asegurar es que merece la pena realizarlo. Lo haría una y mil veces. Hoy sigo transitándolo, y sigue siento duro en ocasiones (sin ir más lejos, ahora con todo esto que ha pasado y está pasando del Covid, me ha tocado comenzar casi desde el principio, pero ya lo hice una vez)

De igual forma estos momentos me han ayudado a crear un nuevo proyecto, el cual estaba postergando, con lo que somos nosotros y nosotras los que elegimos dar rienda suelta a nuestra vida, a las oportunidades que nos llegan y a las oportunidades que nos creamos, por que debo decirte que en muchas ocasiones como esperes a que te lleguen oportunidades para comenzar… puedes morirte esperando.

Sal y crea esas oportunidades.

Que no te engañen en este camino. Vas a fallar, vas a caer, te van a dar ganas de tirar la toalla y de mandarlo todo a la mierda. Pero justo en esos momentos tienes que recordar el para qué empezaste. Y debes echar la vista atrás para ser objetivo y objetiva con tus logros, por que por pequeños que sean, lo has logrado.

Y premiarte por esos pequeños pasos, ya que paso a paso se llega muy lejos.

 

¿Qué 2 cosas aprendiste durante el proceso de cambio?

Durante el proceso aprendí que puedo hacer todo que me proponga. Que aunque no tenga recursos los creo, y puedo crear nuevos caminos para lograr aquello que quiero.

Y también he aprendido que la vida es literalmente mágica, ya que de repente te regala momentos, personas, situaciones… Para eso, hay que está a tope y no rendirte.

 

¿Qué 2 tips le darías a alguien que quiere cambiar de vida y no sabe cómo?

Si tu eres una de las personas que quieres cambiar tu vida pero no sabes por dónde empezar… te diría que en primer lugar tomes consciencia de dónde es donde no quieres estar, es decir, identifica aquello que no quieres. A partir de ahí, comienza a caminar paso a paso, sin prisa pero sin pausa.

Da un primer paso hacia aquello que te inspire, o da un primer paso que te aleje de donde no quieres estar, y a partir de ahí, puedo asegurarte que el camino irá apareciendo.

Otra cosa que te diría es que confíes, pero que no te quedes parado o parada esperando a que las cosas te caigan del cielo. Toma acción.

Y por supuesto, disfruta del camino. Esto es muy fácil decirlo y en ocasiones nos desconectamos. Reconecta de vez en cuando con tu para qué y con el disfrutar del camino.

Espero que te ayude y/o te inspire.

Te mando un abrazo enorme

Miriam Simón


 

 

Mi vida antes era una vida muy estándar y prototipo, como la de la mayoría de personas, basada fundamentalmente en ir a trabajar para pagar las facturas a final de mes, salir los fines de semana, ver a mis amigos y familiares y soñar con la llegada de las vacaciones.

Decidí romper con todo porque me di cuenta que mi vida no me llenaba. Mi vida había perdido el sentido una vez me di cuenta que me pasaba el día entero trabajando y me vi atrapada en la rutina y la vorágine de vida consumista. Me sentía como un ratón de experimento, dando vueltas a la rueda sin parar y sin encontrar el camino de salida. Yo soñaba con tener tiempo para mí, con ser libre, con disponer del estilo de vida que me hacía feliz para poder cumplir mis sueños, y el hecho de no tener eso me llevó a una depresión muy profunda, una crisis existencial en toda regla. Ahí entendí que algo no andaba bien en mi vida y debía ser valiente para tomar decisiones drásticas, o, de lo contrario, sentía que jamás sería plenamente feliz.

Lo que más miedo me daba era dejar mi trabajo de maestra y la seguridad laboral y económica que ello implica. Lo superé tomando consciencia de que, si no daba el salto, corría el gran peligro de quedarme atrapada en la jaula para el resto de mi vida, y prefería intentarlo y luchar por mi libertad que resignarme a ello y sentirme una fracasada.

Mi entorno más inmediato, en líneas generales, me apoyó (otra cosa es que entendieran mis motivaciones más profundas, que creo que no las entendían, pero al menos, las respetaban). Pero también hubo otras personas que me juzgaron y criticaron. Es el precio a pagar por salirse del camino marcado.

Mi cambio de vida consistió en tomarme dos años sabáticos para irme a viajar por Asia sin fecha de regreso. Anhelaba profundamente dedicar más tiempo a cultivar mi ser espiritual, ¡y me entregué profundamente a ello! Ese tiempo lo invertí para hacer retiros de meditación, conocerme a mí misma, para leer, escribir, disfrutar de la naturaleza, reflexionar mucho acerca de la vida, de mis sueños y de la dirección en la que quería ir, y todo cambió radicalmente.

En estos momentos, unos años después de haber cambiado mi vida, me siento increíblemente bien y feliz de haber tomado esa decisión tan trascendental. Hay un antes y un después de ese viaje, y no puedo estar más contenta y orgullosa de todo lo que he hecho en estos años y cuanto ha cambiado mi vida en todos los sentidos: a nivel personal, profesional, espiritual y en mis relaciones personales.

 

¿Qué 2 cosas aprendiste durante el proceso de cambio?

Durante el proceso de cambio aprendí muchísimas cosas, pero las dos más importantes son:

  • Que entregarse profunda, sincera y comprometidamente al camino espiritual es imprescindible para ser feliz. Es necesario despertar para saber realmente quien somos y vivir una vida llena de propósito y sentido.
  • Que cambiar de vida no es fácil. Es un camino incierto y desconocido, en el cual te alejas “de lo que hace la mayoría”, y hay que pagar un precio por ello en forma de miedos, sentimiento de soledad, incomprensión, dificultad, montones de dudas… pero también he aprendido que vale infinitamente la pena recorrerlo, pues, lo que nos está esperando es justamente la vida que siempre soñamos vivir y cuando vas dando pasitos y vas logrando tus metas es realmente increíble lo que se siente.

 

¿Qué 2 tips le darías a alguien que quiere cambiar de vida y no sabe cómo?

Para todas las personas que quieran cambiar de vida y no saben cómo hacerlo les recomiendo que se inspiren en personas que ya lo hayan hecho. Hoy en día, la red está plagada de historias de viajeros, nómadas digitales, emprendedores y buscadoras espirituales como yo que dejamos una vida promedio y rutinaria para aventurarnos a hacer realidad nuestros sueños más profundos, ¡y lo logramos!

Te invito fervorosamente a que lo hagas, pero por favor, además de cambiar tu vida, reinventarte profesionalmente, buscar el sentido de todo esto y aprender a ser feliz, ¡no te olvides de recorrer el camino del despertar espiritual! Lo primero sin lo segundo, será como ir en coche con la rueda pinchada… esa ha sido mi experiencia personal. ¡Ánimo valiente!


 

 

Con treinta años, vivía pensando que estaba donde siempre había querido estar: trabajando en una multinacional, con un buen puesto, con una vida “cómoda”, viajando, con mucha vida social…. Pero había algo que no encajaba, algo que me decía que ese no era mi lugar. Y  no sabía realmente cuál era el cambio que necesitaba, qué era lo que fallaba.

Hasta que un martes de finales de noviembre, una llamada a raíz de una revisión médica rutinaria, dio un giro a mi vida. Más análisis, pruebas, me quedé ingresada y al día siguiente me dieron un diagnóstico demoledor: aplasia medular autoinmune grave, una enfermedad poco común, con tratamiento y considerables esperanzas de supervivencia,  pero con una recuperación dura, complicada, y muy larga.

Ese fue el detonante de mi cambio de vida, la señal que parecía estar esperando para empezar a hacerme muchas preguntas. En ese proceso de buscar respuestas encontré el coaching, empecé a tomar conciencia y a hacerme responsable de mi vida y de mi felicidad. Empecé a encontrar mi verdadero sitio, a nivel personal, familiar y profesional comencé a recolocar muchas cosas. Cuando decidí dedicarme profesionalmente al coaching, lo que más me asustaba era no estar a la altura en algo que comenzaba de cero, después de tantos años de experiencia en mi anterior profesión. El famoso “síndrome del impostor”.

Mi entorno se sorprendió pero no me frenó, me imagino que después de lo que había superado, de mi lucha por salir adelante, me había ganado a sus ojos el derecho a hacer con mi vida lo que quisiera. Un derecho que en realidad todos tenemos de nacimiento. Desde luego yo tenía claro que iba a buscar un sentido a mi vida, me iba a ocupar de mi, iba a encontrar mi lugar. A partir de ese momento, he tomado decisiones importantes en mi vida escuchando más a mi corazón que a mi razón. Y hasta ahora, siento que han sido las decisiones más sabias de mi vida.

Ahora confío mucho más en la vida, en mi propio criterio, me escucho, me cuido, me respeto y me valoro mucho más. Me siento más consciente,  libre, confiada y poderosa.

¿Qué 2 cosas aprendiste durante el proceso de cambio?

Que la única responsable de mi felicidad soy yo misma.

Que la vida es un regalo tan valioso que merece darle un significado especial.

¿Qué 2 tips le darías a alguien que quiere cambiar de vida y no sabe cómo?

Que escuche sus miedos y los desarme. Que se comprometa consigo mism@, que dedique tiempo a conocerse mejor, y averiguar quién quiere ser y qué huella quiere dejar en su paso por este mundo.

Beatriz


 

 

Tras 12 años de compartir piso por diferentes zonas de Madrid y con gente muy diversa, decidí armarme de valor y comprarme una autocaravana para empezar a vivir este nuevo estilo de vida.

Siempre he compartido piso desde que empecé mi vida en la capital, he estado en diferentes zonas de Madrid (Plaza España, Chueca, Aluche, lucero, Hortaleza, Rejas, etc) y si que es verdad que mi experiencia compartiendo piso con amigos ha sido fascinante pero se me iba mucho dinero en el alquiler de una habitación provocando que ese dinero lo perdiera y llegando a final de mes con las facturas al cuello. El último piso en el que estuve estaba en Canillejas y, pese a que la habitación era muy barata y podía ir andando a trabajar, la convivencia era horrible. Llego a ser tan horrible que no podía dormir por las noches, todos los días estaba cabreado por las muestras de falta de educación y convivencia y solo quería no estar ahí metido. Incluso en verano que tenía dos meses de vacaciones y no estaba en el piso, discutíamos hasta provocarme tal ansiedad que no aguante más y decidí llevar a cabo este proyecto que estaba en mi mente desde hacia año y medio pero que había dejado aparcado porque lo consideraba una locura.

Así que de septiembre a diciembre me puse las pilas y decidí ponerme a buscar mientras me aseguraba que todas mis necesidades cotidianas que tenía en una casa podían ser cubiertas en una casa rodante.

Siempre hay miedos, mi primer miedo fue contarlo a la gente más conocida y a mi familia por el que pensarían de este estilo de vida. Al principio se lo tomaron de broma, pero al ver que hablaba en serio y explicar punto por punto como iba a ser este estilo de vida, la verdad que me apoyaron y me impulsaron para seguir luchando por mi sueño.

Otro de los miedos era que yo nunca había viajado y estado en una autocaravana, pero como desde que inicié este proyecto decidí ser un poco más minimalista ya que era un consumista nato, descubrí que todo lo que tenía y que me hacia feliz me cabía de sobra en una autocaravana. ¿Me gustaría este estilo de vida? ¿me sentiría a gusto y no me agobiaría? ¿podría dormir bien? ¿tendría problemas con vecinos o con al policía? Pero los miedos no pueden frenarnos porque nunca debemos quedarnos con el “y si hubiera”.

Entonces llego enero, después de navidades, empecé a vivir a dos calles de mi trabajo y lo más importante, empecé a dormir otra vez como hacía años que no lo había hecho. Estaba en mi hogar sobre ruedas, en paz conmigo mismo, sin tener que estar cabreado con nadie. A día de hoy me siento genial con este estilo de vida que comparto con más gente en Youtube para que quién estuviera tan indeciso o preocupado como yo, tome el empujón necesario para conseguir su propósito. Siempre hay dificultades en vivir en una autocaravana porque todo es más rústico y manual, pero también aprendes a valorar los recursos naturales que nos da el planeta, como el agua.

 

¿Qué 2 cosas aprendiste durante el proceso de cambio?

Aprendí que es importante no la aceptación de tus seres queridos, pero si el apoyo y el como directa o indirectamente se ofrecen para lo que sea con tal de ayudar y, por otro lado, aprendí que no hay nada imposible si uno le pone ganas y pasión.

 

¿Qué 2 tips le darías a alguien que quiere cambiar de vida y no sabe cómo?

Le diría que se siente, en silencio, solo en un sofá, una silla, etc. y que piense que es lo que le detiene para no poder llegar a conseguir esa meta u objetivo de cambio de vida. A partir de ahí, que lo apunte en un folio y que empiece a trabajar en cómo poder llegar a superar cada escalón, cada obstáculo hasta que finalmente vea que todo esta tachado y que es posible ese cambio. El mayor enemigo que uno posee a la hora de realizar una acción que se sale de nuestro comodidad y estabilidad es uno mismo, es miedo al cambio. Quizás en unos años me arrepienta de mi decisión (que no creo porque estoy encantado jeje) pero por lo menos no me quedaré con esa espinita dentro de mi y esas sensaciones, sentimientos y emociones que he sentí durante todo el proceso del cambio. Eso ya se queda conmigo para siempre.

Tony

¡El canal de youtube de Antonio, CLICK AQUÍ!


 

 

 

Crecí pensando que para ser feliz tenía que tener pareja, vivir independiente y tener un buen trabajo. Cuando lo tuve me di cuenta de que no era feliz, de que cada día me iba apagando, me sentía más apática, menos yo… sentía que la vida era mucho más que eso y, casi sin darme cuenta las cosas empezaron a cambiar. Lo que había aprendido no funcionaba para mí y, casi sin darme cuenta empecé a pensar desde fuera de la caja. Dejé de hacer las cosas como creía y empecé a hacer las cosas como las sentía sin importarme la opinión de los demás. Incluso ahora me pasa a veces que siento que quiero o no quiero hacer algo y no se explicarlo, pero, el mero hecho de sentirlo es suficiente para mí y, si las personas de mi entorno no lo entienden no pasa absolutamente nada, todo sigue perfecto.

Lo dejé con mi pareja, dejé el trabajo y, me di cuenta de hasta dónde había llegado yo sola y no me gustaba, bueno, mejor dicho, esperaba mucho más de la vida así que empecé con el Crecimiento Personal.

Siempre he tenido claro que quería ser feliz y que la vida era mucho más, que no había venido a este mundo a sufrir, a pasarlo mal y apagarme sino a hacer cosas maravillosas. Mi mayor miedo antes de dar el salto era quedarme donde estaba y seguir apagándome. Recuerdo que el simple hecho de pensar qué tenía que seguir trabajando en una empresa que ya no comulgaba con mis valores me deprimía. Estaba totalmente segura que de haber seguido ahí hubiera caído en una depresión. Me fui un fin de semana a mi pueblo y, el mismo sábado por la mañana cuando me desperté lo tuve claro, ya había tomado la decisión de dejar el trabajo. Sentí una liberación increíble.

Con mi pareja pusimos las cartas sobre la mesa, laboralmente dejé un trabajo que ya no comulgaba con mis valores, empecé con el crecimiento personal y, parece que no había aprendido la lección porque, volví a trabajar de lo mismo aunque, esa ya fue la gota que colmó el vaso. Volví a dejar un buen trabajo para dedicarme a lo que estoy haciendo ahora.

Durante el proceso de cambio aprendí a escoger por mí misma y no por lo que había aprendido, a ser consciente de mis valores y potenciarlos.

Me siento genial, nunca había sido tan feliz ni me había sentido tan plena. Me siento yo. Eso si, soy consciente de que soy un trabajo en proceso así que sigo trabajándome, sigo formándome y seguiré haciéndolo hasta el día en que deje de estar en este mundo.

 

¿Qué 2 cosas aprendiste durante el proceso de cambio?

A escoger por mí misma cuestionándome las creencias que aprendí y a ser yo misma. Una vez empecé a romper todos los estereotipos que tenía sobre mí misma me empecé a sentir más libre, a mostrarme más, a ser feliz por mí.

 

¿Qué 2 tips le darías a alguien que quiere cambiar de vida y no sabe como?

Cuando naciste no eras capaz ni de aguantarte la cabeza con el cuello, ahora hasta puedes hablar y caminar a la vez…. Si alguien te hubiera dicho al nacer que serias capaz de hablar y caminar a la vez hubieras dicho que están locos, que eso era imposible. Así que el 1er tip es que lo único imposible es lo que no haces así que ponte manos a la obra. Cuando empezabas a caminar te caíste tropecientas mil tropecientas veces y aun así lo seguiste intentando hasta que lo conseguiste. Así que mi 2do tip es sigue intentándolo hasta que por fin lo consigas, hasta que por fin consigas estar donde quieras estar, que por fin te sientas como quieres sentirte. Con cada intento vas a estar más cerca de tu objetivo. Unos tardan más, otros menos pero, cuando lo consigues todo habrá valido la pena.

Quiero añadir un 3er tip extra y es que dejes las excusas a un lado. Deja a un lado las excusas y las justificaciones y ponte YA manos a la obra. Si tú te mueves tu entorno se mueve así que ¡Muévete!

Diana


Y hasta aquí el post de esta semana. Espero que estas historias os hayan inspirado y encendido una pequeña llamita en vuestro interior.

Un fuerte abrazo.

Víctor

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